Aunque me resulte difícil, hablar en primera persona, hoy lo haré, ya que es un post especial, en el que tengo que contar algunas cosas importantes y para esto necesito dirigirme personalmente a vosotr@s; familia, amigas, compañeras y seguidores del blog…

¿Cómo podría explicar de forma breve y clara, todo lo que pienso y todo lo que siento, en estos momentos?

Ahora, hace justo un año que junto con Patricia comenzamos a construir este pequeño blog… Un vehículo que nos conducía directamente al mundo virtual y nos permitía compartir con todos vosotr@s todo lo que la imaginación y la creatividad nos diera de sí. Teníamos la posibilidad de iniciar una aventura maravillosa… En nuestra maleta llevábamos sabores, recogidos en la historia de nuestra vida, pero también muchos valores, emociones y mucho cariño. Deseábamos contagiar a nuestros seguidores de nuestra ilusión y de nuestra fórmula relacional, que tantos buenos momentos nos había hecho pasar; la importancia de compartir, de cuidar, de nutrir emocionalmente a los que tenemos a nuestro alrededor. Partíamos de un sentimiento de gratitud por tener la suerte de tener muchas personas cerca, con las que nos sentíamos acompañadas, nos divertíamos, nos ayudábamos… tanto fuera, como dentro de la familia y sentíamos como el deber moral de trasmitirlo, de poder sembrar ese espíritu socializador.

Cuando nos pusimos manos a la obra, no me podía creer que con este blog, pudiese aunar todas las cosas que me apasionan a la vez, la cocina, el placer de recibir, la decoración de una mesa, las últimas tendencias… Años y años lectora compulsiva de revistas gourmet, de decoración, de eventos, de moda… Y por fin tenía la posibilidad de materializar todo lo que estaba en mi cabeza en forma de ideas. Y realmente así ha sido.

Un año intenso y lleno de experiencias inolvidables, he aprendido muchísimo y he disfrutado más. Me quedan muchos recuerdos y un tesoro, mi cuaderno de notas…, me quedo perpleja al leerlo, por todo el cariño y por todo el trabajo que se refleja en él y lo siento como las entrañas del blog, me sale una sonrisa al leer las primeras hojas, en las que incluso aparece la lluvia de nombres que barajábamos como posibles candidatos, incluso los colores que queríamos que le diesen identidad y  los posibles fondos y los tipos de letra… De estas primeras hojas hasta llegar al calendario de diciembre, en el que están fijadas las propuestas de recetas que pensábamos publicar, ahí quedan montones de recetas, calendarios mensuales, eventos destacables, recortes de imágenes inspiradoras, dibujos de bodegones, textos, datos de interés sobre los ingredientes, listas de productos de cada temporada…

Como todo viaje y como toda aventura, las rutas trazadas cambian, por las circunstancias, por las personas y por mil cosas más. Y en este cambio de ruta he pensado detenidamente y he decidido que era un buen momento para terminar mi viaje, muy orgullosa del trabajo realizado y con la tranquilidad de que va viento en popa y que se queda en muy buenas manos.

Ahora tengo ganas de tocar tierra firme una temporada y volver a ocupar mi tiempo libre en lo que realmente me encanta hacer, estar con los míos, disfrutar de una buena conversación con mis amigas y contagiarme de su buen rollo y de su alegría. Justamente todo lo que hacía antes y que me hacía mucha ilusión compartir en el blog, pero que paradójicamente había ido dejando, para ocuparme de él.

Antes de terminar quiero dar las gracias de corazón a mis hijos y a mi marido que durante este año, les he quitado más horas de las que hubiese querido, a mis hermanas, hermanos y sobrinas que han ayudado muchísimo con su ánimo, pero también socializando a tope este blog, a mis padres que les quiero muchísimo y que siempre confían en todo lo que hago y siempre les gusta…, a mis amigas que son un sol y siempre están muy cerca, incluso cuando como en este año, las he tenido un poco abandonadas, también a mis compañeras de trabajo que sin su humor y compañerismo no sé que hubiese hecho. También a las personas que incluso sin conocernos confiaron en nosotras, como Toni de “La Casona” que siempre nos ha ayudado muchísimo, prestándonos sus preciosos detalles que hacen más especiales las fotos, como Susana de “Susagna Guimerà” y Pilar con sus flores… Pasaría horas agradeciendo y contando las mil y una aventuras y anécdotas que son las que me llevo en la maleta de vuelta.  Desde luego agradezco de corazón  a mi compañera de viaje y amiga Patricia, con la que, ni que decir tiene, he vivido todo lo que hoy os trasmito. Estoy segura que conducirá este blog de forma impecable y os seguirá deleitando los sentidos con recetas buenísimas, con fotos cada día más bonitas, todo aderezado de buenas dosis de cariño.      

Me hubiese gustado despedirme con una receta navarrica, pero hubiese sido demasiado emocionante para mí y me hubiese costado todavía más poner palabras a mis emociones. He elegido esta tarta por varias razones, es una de mis preferidas y además es una receta francesa (los que me conocéis, sabéis que me apasiona la cocina francesa). Además, me la regalaron unos amigos, después de casi morirme literalmente al probarla. Espero que os encante.

Mil millones de besicos a todos!!!!

Tarta Tatin  

Esta receta, se puede hacer de varias maneras aunque el resultado es igualmente delicioso. Podéis hacer como nosotras caramelizando todo en el horno por fases, o también podéis utilizar un molde (o una sartén de hierro fundido) que os permita caramelizar la manzana al fuego, para después introducirlo al horno y terminar de preparar la tarta con la masa. Lo de la masa es otro factor que va a gustos, nosotras la hemos querido hacer con masa de hojaldre, pero hay quien prefiere la masa quebrada, como la original (comprada o realizada en casa, que es muy fácil), lo dejamos a vuestra elección.

Ingredientes:

  • 75 gr de mantequilla
  • 180 gr de azúcar blanca
  • 5 manzanas Golden o Reineta
  • 1 rollo de masa de hojaldre
  • Canela en polvo

Preparación:

Precalentamos el horno a 190º. Comenzamos cubriendo el fondo de un molde redondo (de unos 24 cm aproximadamente) con láminas finitas de mantequilla en pastilla y después espolvoreamos por encima el azúcar. Metemos en el horno 10 minutos hasta que ésta se derrita y caramelice.

Sacamos el molde del horno y colocamos las manzanas, peladas, descorazonadas y troceadas en cuartos, dejando la parte redondeada de las manzanas hacia abajo. Colocamos bien juntitas para que no queden espacios. Volvemos a meter en el horno 30 minutos (las manzanas tienen  que quedar asadas, con ese color característico y desde luego ese olor inconfundible). Una vez asadas las manzanas, volvemos a sacar el molde del horno y lo cubrimos con la masa de hojaldre, remetiendo lo que sobra de la masa por los laterales, presionando los bordes hacia dentro, de modo que las manzanas queden abrazadas. Pinchamos la masa y volvemos a meter en el horno otros 10 minutos (hasta que la masa quede doradita)

Sacamos del horno, esperamos unos minutos y aún caliente desmoldamos con cuidado. Si queremos, podemos añadir un poco de canela en polvo.  Se puede servir templada con un poco de helado de vainilla o con crema de leche, ambas opciones la complementarán…aunque por sí sola ya es una autentica delicia!